Hace unos días, Forbes publicó su tradicional lista de millonarios. Como si fuera la entrega de los Óscares, todos esperamos la lista con la esperanza de que nuestro nombre salga publicado, o la de un amigo cuando menos. Pero nada, una lista interminables de nombres donde no aparece ningún conocido al cual pedirle una chamba o un préstamo sin intereses. La lista se estaba haciendo aburrida. Lo único que interesaba era si Carlos Slim se mantenía en primero o bajaba al tercero.
Sin embargo, este año si trajo motivos para hablar y sacar notas y notas en los periódicos. Joaquín “El Chapo” Guzmán logró el sitio 701 entre los hombres y mujeres más ricos del mundo.
Puede parecer una noticia graciosa, simpática, excelente para comentar entre amigos en un juego de dominó y entre cerveza y cerveza. Estados Unidos no tardó en señalarnos como corruptos, capaces de crear grandes fortunas a costa de negocios ilegales y corruptos.
Aquí habría que preguntarse quién hizo la fortuna de El Chapo. Definitivamente, reunir mil millones de dólares no lo hizo vendiendo a los pocos mexicanos que pueden comprar a 100 dólares el gramo de cocaína (precios del 2005), ese dinero lo hizo vendiendo droga en los países en donde el ingreso per capita es superior a los 40 mil dólares, lo cual está muy lejos de lo que se percibe en los países en desarrollo.
Es Estados Unidos quien ha hecho millonario a El Chapo; ellos son los que han llenado los bolsillos de los cárteles de la droga con dinero. Estados Unidos es el primer país consumidor de droga, si eso es lo que quieren, eso es lo que El Chapo les vende. Creo que ningún colombiano, mexicano o venezolano ha obligado a los estadounidenses a consumir droga. La consumen porque quieren. Punto.
Con el típico razonamiento de los gringos, donde los culpables de sus problemas son los otros países. Para ellos, el culpable del terrorismo es Osama bin Laden, cuando son los primeros que han alimentado el odio y rencor entre los distintos pueblos del mundo.
En un mundo globalizado, no sólo se intercambian bienes y servicios; los problemas tampoco conocen de fronteras y se generan independientemente de ríos y muros. De igual forma, los problemas se originan en esa constante interacción.
El problema de la droga es complejo. Por una parte está la producción misma de la droga. A esto debemos de agregarle legislaciones obsoletas y fuera de todo contexto social y cultural, que distan mucho de ser un reflejo de la realidad. Si a esto se le agrega el problema del tráfico de armas, se convierte en una bomba de tiempo que tarde o temprano iba a estallar.
En estos tres puntos Estados Unidos tiene gran parte de la culpa. Para empezar, nadie produciría drogas si no hubiera un extenso mercado que la consumiera. Simple ley de la oferta y la demanda. Mientras los países desarrollados no reduzcan su consumo, los subdesarrollados seguirán produciéndola.
Las legislaciones, además son obsoletas. Nos asustamos y ponemos el grito en el cielo cada vez que se menciona la posibilidad de legalizar las drogas. Estados Unidos se da golpes de pecho y niega la realidad; sin embargo, con la mano en la cintura legalizan el aborto sin importarles que alguien sufre las consecuencias de los actos de otro. Las justificaciones para legalizar el aborto han sido que las mujeres tienen derecho a decidir sobre su cuerpo. Me pregunto ¿los drogadictos no lo tienen?. También se justifica el aborto diciendo que se impiden muchas muertes con los abortos clandestinos. Nuevamente, cabe preguntarse cuantas muertes podrán salvarse con la legalización de la droga bajo sistemas controlados. Las muertes directas por el consumo de drogas, en gran parte son por la calidad de las drogas que ingieren; las muertes indirectas (asesinatos, guerra entre cárteles, policías, etc.), son producto de la falta de esa legislación. Las leyes han intentado reducir el consumo de las drogas atacando al productor; al consumidor se le ve como una blanca palomita que ha caído en garras de las drogas. Sin embargo, con está lógica puritana, el cigarro lo han tratado de combatir con castigos al consumidor y alientan la producción. ¿Quién les entiende? Del problema de la legislación se derivan otro problema: la corrupción. Nadie aguanta un cañonazo de un millón de dólares… y El chapo tiene muchas balas para dar cañonazos.
El tercer problema es el del tráfico de armas. Estados Unidos nos culpa de permitir el paso de drogas a Estados Unidos, pero ellos no hacen nada por impedir el trafico de armas hacia nuestro país. Si entra droga a estados Unidos es porque ellos lo permiten y hay corruptos aquí y allá. Siempre me he preguntado donde están los distribuidores de drogas en estados Unidos, o porque no hay grandes decomisos de cocaína y marihuana. Pueden poner muros que impiden que un mexicano de no más de 70 kilos pase la frontera y no pueden impedir que una tonelada de marihuana brinque el río Bravo. Perdón, pero no encuentro la lógica.
El tema da mucho de que hablar. Por lo pronto, ahí quedan muchas preguntas que no he podido contestarme.
Y, como dice Brozo, si tienen tele… ahí se ven.
martes, 17 de marzo de 2009
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Hola Mario,
ResponderEliminarSoy David Andujo, probablemente me recuerdes del ITESM. Quiero contactarte para ver la posibilidad de compartir registros históricos de nuestros ancestros. Por el momento el registro mas antiguo que tengo es de Antonio Andujo nacido aprox. en 1690 en Valle de Allende, Chihuahua. Mi email es david.andujo en gmail.com
Saludos