El día de ayer, 5 de julio, vivimos una vez más el sufrimiento y aguante de elecciones en nuestro país. La verdad es que después de los cambios en la ley del IFE, la situación económica mundial, la influenza, la baja en el turismo, la mala actuación del Tri, la lucha contra el narcotráfico, los secuestros, la violencia y demás calamidades que han caído en México, pocas ganas quedaban de ir a votar y ver que pasaba en unas elecciones desangeladas y aburridas. Dude mucho en ir a votar, conocía poco de los candidatos y de sus propuestas. Las campañas que tuvimos que sufrir más parecían para presidente municipal de San Jujilmex del Alto, que de políticos encargados de hacer leyes y reformas estructurales del país.
Sin embargo, de pronto surgió algo que podía ser digno de analizar y observar: el voto nulo. El abstencionismo era algo que se esperaba; su comportamiento estaba definido y pronosticado. Se calculaba que sólo el 40% del padrón electoral iría a las urnas. Sin embargo, la campaña del voto nulo nunca se había presentado, por lo tanto se desconocían los posibles efectos de este “movimiento” ciudadano.
Si bien es cierto que el efecto de este voto nulo podría haberlo hecho una vez que hubieran dado a conocer los resultados, sólo tendría los datos cuantitativos, pero tener acceso a la información cualitativa iba a ser difícil, si no imposible.
Inscribirme como ciudadano observador era demasiado tarde, sólo me faltaba que algún partido se animara y me invitara a participar como representante. La oportunidad la pintan calva y como por arte de magia, una vecina me invitó a que ayudara en los comicios para diputado federal. Con cara de “les hago el favor”, acepté y puntual y estoicamente me chuté el curso de capacitación y la jornada de casi 12 horas el 5 de julio.
La experiencia valió la pena. Observé mucho, desde el comportamiento de los funcionarios de casilla, los representantes de los partidos, por supuesto, los votantes. Poco a poco iré incluyendo en este blog las experiencias, que espero que sirvan para darse una idea de lo que pasó más allá del conteo de votos y de anuncios de ganadores y perdedores.
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