miércoles, 4 de julio de 2012

Una vez más

Una vez más No sé si es masoquismo, espíritu democrático, chismoso o que me guste estar metido donde no me llaman, pero nuevamente participé, no sólo con mi voto, en estas elecciones para presidente, senadores y diputados de la República. Aún cuando no pertenezco a ningún partido político y siempre decido mi voto con base a varios factores (candidato, ideología del partido y del candidato, gusto por la alternancia, etc.), anteriormente había estado presente en las elecciones como observador ciudadano, representante de partido, presidente de casilla y, cuando no había más, recorrer casillas por la ciudad viendo resultados. Todos los años digo “Última vez”. Pero primero cae un hablador que un cojo y ahí estoy de nuevo las 7:30 de la mañana esperando que abran la casilla y ser el primero en el chisme. Para la una de la tarde, con hambre y sed, empiezo a reprocharme que estoy haciendo ahí. A la seis de la tarde pienso “Esta es la última vez que me meto en estas broncas”. Sé que no lo voy a cumplir. Nunca me he encontrado nada que se pueda llamar un mega fraude; sólo incidentes que están muy lejos de ser fraudes, pero que sí demuestran como los distintos partidos buscan el voto, lo reafirman y obtienen poder. En esta ocasión me tocó ser representante de casilla. Nuevamente empecé con gran entusiasmo. A las 7:30 AM ya estaba listo en la casilla para empezar la jornada. NO había nadie, la puntualidad mexicana se hacía presente. A los 15 minutos llegó la presidenta de la casilla, un mujer joven con la mejor disposición para trabajar. Poco a poco fueron llegando los representantes de los partidos. Del PAN, una mujer adulta, con su camiseta azul y con cara de haber llegado de misa. Por parte del PRI, llegaron dos jóvenes que difícilmente pasaban de los 20’s, sonrientes y con cara de haber pasado una noche de farra y poder haber eludido la ley seca impuesta desde el día anterior. Un señor adulto, con cara de pocos amigos, era obvio que era del PRD, me equivoqué, estaba registrado por el PT. Una mujer de mediana edad, con pantalonera verde, camiseta con un enorme logotipo del PVEM, una pluma con una gigantesca flor (verde por supuesto) y para rematar, con los ojos pintados de verde (una maravilla de arte kitsch). Los representantes de Nueva Alianza obviamente eran profesores, dispuestos a luchar por mantener su registro. Excelente material como para que Esopo pudiera escribir una de sus fábulas. Los funcionarios de casilla, puras mujeres, tomaron su papel muy en serio, siempre sonrientes echando porras a casa rato, agradeciendo la buena voluntad de todos. Para rematar, llegó una observadora ciudadana, que después fue remplazada por otra joven y que se aburrieron de lo lindo, pues no podían opinar, sólo observar. Llegó un joven con apariencia de ser el 132 de Chihuahua, pulcramente vestido y con ropa de marca. Empezó a dar instrucciones al del PT, obviamente en secreto, había enemigos cerca que podrían darse cuenta de lo que estaba pasando. Algo extraño flotaba en el ambiente, las elecciones no eran como antes. En otras ocasiones siempre llegaban los del PRI y los del PAN a dar instrucciones a sus representantes, les entregaban una hoja donde debían de marcar quién y cuántos iban a votar, hoy no hubo tal hoja. Por parte del PAN no se volvieron a parar más que para llevar comida. Parecería que no les importaban las elecciones y que sabían de antemano que iban a perder. Se aparecieron a llevar una torta y refrescos a media mañana y en la noche a preguntar que tanto se iban a tardar en entregar las actas y a pedir de favor que la fueran a entregar al partido, pues ellos no podían pasar a recogerlas. Cosa rara. Los jóvenes del PRI estaban ahí por los fabulosos 200 pesos en efectivo que recibieron, 100 pesos en vales para despensa y 100 pesos en una tarjeta telefónica. Una maravilla. Jóvenes sin ideología, excelentes representantes del posmodernismo, utilitarios y prácticos. Quién ganaba era intrascendente: si ganaba su partido, bien; si no, también, los 400 pesos nadie se los iba a quitar. Creo que estos representantes de partido reflejan mucho de lo que le espera a México. Ganó el PRI, un partido sin ideología, sin rumbo ni principios. Sufragio efectivo, no reelección y Tierra y libertad ya están pasados de moda, hay que ser posmodernos. Los nuevos lemas de la “Revolución” son A precio por ti, donde ya no voto por un pedazo de tierra o un ideal. El voto ahora vale una bolsa de pañales o unos Corn Flakes. Volverán las épocas de besamanos, confetis, porras y grandes inauguraciones, al país de Nuncapasanada. Todavía falta mucho que ver. Hay muchos jóvenes, sin ideología pero con aspiraciones de un puesto (antes les llamábamos hueso), que dieron su tiempo con la promesa de un sueldo (“si ganamos, me voy pa’rriba y te llevo conmigo). Falta ver cuantos jóvenes recibieron estas promesas y sí existen todos los puestos prometidos. ¿Qué hubiera pasado su Josefina fuera presidenta de la República? Todos los que la abandonaron, incluyendo a Fox, se le acercarían como abejas a la miel. Hubiera logrado lo imposible… ganar en contra de todo: su género, su partido… todo estaba en contra de ella. Gobernar hubiera sido hacerlo en solitario, con pocos leales a un proyecto. Sola llegó, sola salió. ¿Y el PRD-PT-etc., etc.) ¿Quién gobernaría? ¿López Obrador? ¿El PRD? ¿El PT? ¿Morena? Difícil saberlo. Un representante de la casilla llegó diciendo pertenecer al PRD, pero resultó ser del PT. Al cerrar la casilla llegó alguien del PRD para recoger actas y un representante del PT recogió otras, no había ninguna coordinación entre ambas partes. López Obrador, al igual que en el caso del PRI, hubiera tenido que repartir el pastel y la República Amorosa se iba a convertir en una lucha de partidos. Un alumno me preguntó si consideraba que López Obrador fuera un peligro si llegara a ser presidente. No lo creo. Sin embargo, si no lograba llegar fortalecido con diputaciones y senadurías a la presidencia (cómo lo logró en el DF), los cambios propuestos no hubieran sido posibles. Entonces habría que echarle la culpa al compló de fuerzas oscuras. ¿Y el verde? Caso especial. La representante del PVEM, que como ya mencioné antes iba con su disfraz de pies a cabeza, era sólo eso un disfraz. Afuera de su casa colgaba una enorme manta en apoyo a Josefina. Eso es el partido Verde, uno más sin ideología ni principios. De Nueva Alianza no vale perder el tiempo. Lo dejamos para después a nivel de chiste colorado en borrachera. Creo que por hoy ya estuvo bueno de análisis. De lo contrario nadie va a leer esto (hasta a mí me está dando flojera hacer la revisión).

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