Un lienzo en blanco invita a soñar, a crear y a recorrer mundos inventados. Es un reflejo de la realidad. La expresión de un artista es el producto de una vivencia personal y única, irrepetible en el tiempo y en el espacio
Un artista tiene una comunicación secreta entre él y el espectador. Una comunicación donde comparten significados y sentimientos que sólo ellos dos se entienden. Se ríen de sus secretos delante de la gente que los tacha de locos. Artista y espectador nuevamente se ríen de su locura y, como dos niños en día de lluvia, salen a brincar entre charcos y hacer figuras con el agua.
Entonces, la locura se vuelve magia. Una nube toma la forma de un árbol; de un charco salen volando mariposas; el cuerpo mojado se cubre de flores; de los manantiales brotan gnomos, dragones, unicornios… fantasías que vuelve loco al mundo que olvida las guerras, el odio, la tristeza.